Olga, Mohammed, Blasir, Elena, Elías tienen diferente color de piel, un idioma distinto y un origen repartido a lo largo de la geografía mundial, pero a todos ellos les une su deseo de aprender nuestro idioma tanto para poder sobrevivir en su día a día como para poder transmitir su cultura y sus costumbres. Y para que esto sea posible, colectivos de voluntarios como el que existe en Linares Acoge han creado un libro didáctico formado básicamente por fichas muy ilustrativas que muestran de una forma muy clara y muy sencilla los términos más usados por todos los españoles. El título elegido para este material ha sido ‘Encuentros. Español para inmigrantes’. Según comenta Antonio Castro, precursor de la idea, «este libro no es el trabajo de un día, sino el trabajo de diez años de experiencias y vivencias».
El tema ‘Mi cuerpo y mi salud’ ha sido el eje central de una de las clases de español. A través de la guía didáctica y pequeñas representaciones, el profesor enseña a los alumnos extranjeros como desenvolverse ante una situaciones cotidianas. Por ejemplo, durante la clase se les plantea que se encuentran en una farmacia y deben de conseguir que su farmacéutico entienda cuál es su problema para poder ofrecerle el medicamento que necesitan. Así, además de conocer nuevos términos se divierten y esto hace que el aprendizaje sea más rápido.
Intercambio de culturas
Según Antonio Castro, «la educación tradicional es muy diferente a la educación con inmigrantes ya que para trabajar en este campo hay que valorar los aspectos negativos que esta enseñanza conlleva». Y es que si para cualquier linarense la vida es complicada, para un extranjero que llega a España es aún más compleja al enfrentase a problemas como la conseguir un trabajo, encontrar una vivienda o solucionar irregularidades en su documentación. Todo ello hay que tenerlo en cuenta a la hora de afrontar su enseñanza ya que «se debe poner el mismo entusiasmo se cuente con la presencia de dos alumnos o de veinte porque ante todo hay que enseñar y no venirse abajo en ningún momento», señala Castro.
Y es que para este maestro, que lleva ejerciendo este cargo en Linares Acoge desde 1996, el contacto con personas de todos los continentes es todo un privilegio ya que las clases no se basan únicamente en el aprendizaje por parte de los alumnos sino que existe un intercambio cultural en todo momento. Según comenta el profesor «ante todo hay que darse cuenta de que tanto ellos como nosotros somo humanos, nuestros sentimientos y pensamientos son iguales». Por lo tanto hay que basar la relación con ellos en la igualdad y la solidaridad y una vez que se consigue esto «te das cuenta de que somos hermanos».